
Un año más nos encontramos con el evento que nos vuelve a todos locas del coño. Estoy hablando del Orgullo LGTB. Sí, sí, porque, para que lo sepas, no es el Orgullo Gay,es el Orgullo de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales. Fíjate, y tú creyendo que el mundo giraba en torno a los maricas. Pues resulta que en estas fechas tan entrañables, nos llenamos de orgullo, satisfacción y agitación. Unos porque se pegan la fiesta padre, otros porque se desgañitan luchando por sus derechos y otros porque se ponen a hacer preguntas incandescentes y a debatir como posesos en las redes sociales acerca de temas delicados en torno al evento.
Por ejemplo, yo escucho y leo cosas como estas:
-El Orgullo no es necesario. Los gays están ya muy integrados en la sociedad como para andar manifestándose de aquí para allá. Je. Como si fuera una cosa que hacemos por gusto, como ir a la compra, ¿sabes? El Orgullo es hoy en día tan necesario como lo era antes. Lamentablemente, en estos tiempos que corren, en España un homosexual no es considerado del mismo modo que un heterosexual. Eso por no hablar de los bisexuales y de los transgénero, de los cuales nos olvidamos incluso maricas y bolleras, dando por hecho que la existencia acaba en nuestro ojete. Estos colectivos están a años luz de que se piense en ellos siquiera.
El Orgullo sí es necesario porque los avances que han existido ni se han cuajado, ni han cambiado las ideas discriminatorias, ni pollas en vinagre y porque buena parte de la sociedad continúa diciéndome eso tan bonito de que estamos enfermos, de que tenemos una maldición y de que somos unos pervertidos. Ergo, la orientación sexual no heterosexual continúa siendo un hándicap y un motivo de estigma (estigma no es que nos sangren las manos y los pies y veas a la virgen de Fátima cuando ponemos un disco de Madonna, sino que la sociedad nos pone una etiqueta muy fea y nos discrimina).
-Para qué os manifestáis, si ya se han logrado todos los derechos. Mira, querida lector, te voy a contar una historia. Hay países, como Dinamarca, en los que los partidos políticos no se pelean por si los maricones y las bolleras pueden casarse o no o por si a esta unión se le debe llamar matrimonio, “unión civil”, “bocadillo de lomo en manteca” o “sarasas y bollichachis que se juntan”. No. Están de acuerdo en que no debe haber discriminación de ningún tipo (repito: de ningún tipo) hacia las personas sea cual sea la orientación sexual de las mismas e incluso crean leyes específicas que los protegen. Esto no pasa en España, donde el actual partido gobernante tiene interpuesto un recurso en el Tribunal Constitucional en contra de los matrimonios homosexuales. Un partido que han votado más de diez millones de personas. Por no hablar de lo lejos que nos queda aún la adopción. Por lo tanto, si esto es igualdad de derechos plena con estabilidad y tranquilidad de que no vaya a cambiar en el futuro y con su adecuada proyección en la sociedad, que venga Lady Gaga con un traje hecho de morcillas de Burgos y lo vea.
-Pues vamos a hacer un Día del Orgullo Hetero, ¿no? (con sorna, ironía y desprecio). Pues mira, por mí como si te quieres atar un cordel al escroto y conectarlo con el nuevo AVE a Valencia. Pero para que veas lo bueno que soy, te lo voy a explicar, por si es que eres tonto o es que eres tonto. No se hace el Orgullo Hetero porque los heterosexuales nunca han sido discriminados por razón de su orientación sexual y, afortunadamente para ellos, no necesitan reivindicar que merecen el mismo trato de favor que los homosexuales. Los heterosexuales no corren el peligro de tener un jefe homófobo que los despida en cuanto se enteren de su orientación sexual ni sufren situaciones en las que sus familias y amigos les dan de lado. Los heterosexuales no hacen un Día del Orgullo Heterosexual porque son vistos como personas normales en esta sociedad (y en todas). Los heterosexuales no tienen que estar siendo cuestionados constantemente ni se les llama enfermos cada tres por cuatro en los medios de comunicación. A los heterosexuales no les pegan palizas por liarse con sus parejas en público o por tener pluma, no tienen que salir del armario y no tienen que defenderse de las burlas que los niños del patio del colegio les hacen por ser afeminados o marimachos. Por eso, no necesitan un Día del Orgullo Heterosexual ni reivindicar su normalidad. Porque ya son considerados normales. Creo que no es tan difícil de entender.
-En el Orgullo sale la gente semidesnuda y vestida de mamarracho. Eso os hace un flaco favor para que se os vea como personas normales. Para que se entere todo el mundo, yo no busco ser normal ni que se me mire como a una persona normal. Yo busco que se me trate con respeto, como a un ser humano, sea como sea yo. ¿Qué pasa, que para que haya igualdad tenemos que comportarnos todos del mismo modo? ¿Qué si aparecemos en una carroza bailando y un tutú de plumas ya no nos merecemos la consideración de personas? ¿Qué para entrar en el club guay, tenemos que ser de una determinada manera? ¿Qué los únicos maricones que valen son los que están calladitos y no dan vergüenza ajena? Vaya, que no sé, pero que pienso yo que ya que vivimos en una sociedad que presume de ser lo más chachi, lo más liberal y democrática y la más abierta de mente del mundo, a lo mejor nos debería dar igual cómo vista o baile la gente. ¿O es que por mucho que vayamos de progres continuamos empeñados en buscar cualquier excusa para discriminar y meter a la gente en un saco? Si de verdad estuviéramos concienciados, nos daría igual cómo se viste la gente o si baila encima de una carroza o del Monte Sinaí. O, al menos, no lo utilizaríamos como excusa para justificar la discriminación social: te tratan como un sarasa porque te comportas como un sarasa. Guay, ¿verdad?
-Manifestarse es discriminaros vosotros solos. Claro, como si el resto de la sociedad no tuviera nada que ver en hacernos sentir diferentes. Somos nosotros los que nos empeñamos en sentirnos distintos. Esto es muy común. Uno sale a la calle a protestar y siempre llega alguien que te dice que por hablar y exigir igualdad tú solo te estás discriminando. ¿Y sabes lo que ocurre? Lo que ocurre es que estás poniendo de relieve el problema y a mucha gente le molesta que hagas eso, que no te encojas de hombros y te calles y pienses que no pasa nada, que la sociedad no es tan mala, que el problema lo tienes tú, que es que eres demasiado susceptible y todo te afecta. Joder, es que a los maricones no se nos puede hablar, somos hipersensibles, enseguida nos ofendemos y nos ponemos a reivindicar nuestros derechos… Total, si solo queremos llamarlo “tajada de Sandía del Carrefour” en lugar de matrimonio… Y entonces queda como que el problema lo tenemos nosotros y no la sociedad: una bonita manera de lavarse las manos: "no hay discriminación, sois vosotros".
Y como estas las hay a montones. Supongo que todos habéis sido testigos de comentarios del estilo. Por no hablar de la tan traída y llevada pregunta, esa que termina de desquiciarme: ¿cuándo vais a dejar de celebrar el Orgullo?
Pues bien, la voy a contestar. Dejaremos de celebrar el puñetero Orgullo cuando la gente deje de preguntarse por qué lo celebramos.
Fuente: Universo Gay















